En los primeros días del nuevo gobierno se han venido cometiendo una serie de errores inexplicables, que por un lado han dañado aún más la imagen de nuestro país y, por otro parecería que el poder ejecutivo estuviera conformado por improvisados sin la más mínima experiencia en cuanto a la administración del estado, a pesar de que el poder real lo sigue ejerciendo el anterior presidente, por lo que se podría suponer que al cabo de cuatro años de gestión algo debería haber aprendido; lamentablemente no lo demuestra en absoluto.
Estuvo completamente desacertada la crítica al presidente de la hermana República del Uruguay durante el discurso inaugural, al no contar este con la posibilidad de ejercer su derecho a réplica ante una cuestión de tiene que ser dirimida por la Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya, Holanda.
La diatriba contra el Departamento de Justicia de Florida, por el estridente caso del ingreso de un individuo con ciudadanía venezolana y norteamericana, demuestra la falta de cintura política de la presidenta, desde el momento en que se trató de un hecho completamente cierto e incluso una funcionaria del ministerio de Planificación atestiguó en la causa haber visto nada menos que en la casa de gobierno al mismísimo Antonini Wilson, el hombre de la valija con los 800.000 dólares, quien después de haber cometido el delito de contrabando puede acceder tranquilamente a los despachos oficiales, posteriormente abandonar el país, y para tratar infructuosamente de despegarse del caso el gobierno que también maneja justicia, por su intermedio pide la extradición.
Lo sucedido el día miércoles de esta semana lo he comentado en el anterior post; no caeré en redundancias, no solamente por los que leen sino por quien escribe, para no tener que recordar esa caótica jornada.