Monday, July 23, 2007

Fácilmente descartable


La idoneidad es el prerrequisito para acceder a un cargo público, especialmente cuando se trata de una cartera estratégica como lo es el ministerio de defensa, en un mundo como en el que vivimos, azotado por el terrorismo fundamentalista y sus vínculos con el narcotráfico, lo que obliga a los estados a enfrentarlos con un accionar multidisciplinario, por la prácticamente ilimitada capacidad de recursos de todo tipo con que cuentan.

Todo esto viene a colación por las tragicómicas declaraciones efectuadas a la prensa de la actual ministra de defensa, tras la detección de un contrabando de armas hacía los Estados Unidos, cuando reconoció no tener idea de lo que es un FAL (fusil automático liviano), arma reglamentaria de las tres fuerzas armadas, dando muestras de un paupérrimo nivel de conocimientos que la invalida para desempeñarse en tan importante cargo.

Es hora que los secretarios de estado sean elegidos por su capacidad y honestidad, no por amiguismo y terminar siendo manejados por un asesor al estilo de los tradicionales comisarios políticos, que siempre actúan a la sombra, por ser incondicionales del poder ejecutivo y que nunca se harán cargo de nada, porque para eso está el ministro, que en estos casos suele ser un inepto, fácilmente descartable.

4 comments:

Daniellha said...

Charly...vamos por el mismo camino, cuando tu comentas lo de tu país pareces corresponsal del mío. Aquí reina la anarquía total, la ineptitud en todos los ministerios y los poderes en manos de uno solo, que aspira ser eterno.
Besos.

Charly W. Karl said...

Daniela, quien en este mundo aspire a ser eterno, inexorablemente se llevará una gran desilusión, es cuestión de tiempo. Los autoritarios son tan elementales como parecidos, nunca pueden terminar bien.

Besos!

Bugman said...

Qué raro que Garré no sepa qué es un FAL. Si era el arma preferida de sus amigos.

Charly W. Karl said...

Bugman, tal vez no conozca mucho lo que es un fusil automático liviano, pero seguro que de pistolas sabe una barbaridad.

Un abrazo!